miércoles, septiembre 07, 2011

816. -La Carta.

votarMás tarde, cuando ya el sol se metía entre los pinos del oeste, golpes de manos hicieron que Manuel dejara los placeres del amor para acudir a ver quién era la visita.
El cartero.
Sí, el cartero del Correo Nacional que por lo visto sigue existiendo. Muy sonriente y educado alargaba el brazo para entregar una típica carta con estampillas.
 Una carta dirigida al señor Manuel Espartaco Aquelarre Goiticoechea, quien Manuel reconocía ser. Un sobre muy gordo con papeles mal doblados y una letra ente imprenta y cursiva, bastante fea.
¿De quien sería? Manuel nunca en su vida había recibido una carta. Pobre. Porque... sencillamente nunca había recibido una carta hasta hoy.

Revisó el sobre en busca del remitente. Pero no habían puesto. Entonces volvió hacia la cocina mientras trataba de abrir el sobre sin romper la carta. Al llegar se sentó en el taburete rojo y se puso a leer aquellos papeles arrugados...

Por favor Manuel leé estos papeles y después me contarás qué te parecieron.
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 De no ser así y sin embargo, resultara confirmada la hipótesis de que el mundo fue hecho por un tipo de esos otros, pongamos Júpiter que me gusta. No porque pudiese ser un buen Dios, ni cosa por el estilo. Sino por el sonido de su nombre que parece muy potente, con ese acento en el principio que nos impone como la tos de un burro. Y además que es griego. Y nos lo podemos imaginar dando vueltas por dentro del Partenón a eso de las cuatro de la madrugada con luna. Y que tampoco era tan déspota como dicen, o al menos no lo fue lo suficiente como para gobernar sólo.
Aceptar a Júpiter supongo que supondría la aceptación de todos los otros, eso es lo malo. Que si a uno le dieran a elegir los dioses quién sabe con cual se queda...
En fin, una multitud de dioses de toda categoría y linaje, que en conjunto puede tirar la cosa para cualquier lado gracias a la continuas guerras y recontraalianzas traicinadas que los tipos tejen continuamente. Eso es lo bueno. Que no tengan rumbo definido para que así nosotros podamos jugar nuestras fichas y tal  vez a veces hacer lo que se nos cante. Dejame con los dioses monoteístas!

Ahora, claro que podría habernos tocado algo peor. A este por lo menos le salió un hijo medio hippie que quiso revelarse. ¡La religión del amor, ja ja! No pasó de ser un show prontamente adquirido por el mercado. Aunque el intento fue válido, no se puede negar. Ojalá que todos los días apareciese uno. Amén.

Pero le ha faltado imaginación. Al viejo. Terminó haciendo un mundo demasiado predecible. Con apenas cinco colores distintos pudiendo haberlo hecho con unos cuantos miles, y todo así. Me cago! Hasta los temas posibles de historias están numerados y catalogados. Te quedó chico el infinito muchacho. Encogió y se puso del tamaño de un juego de mesa. Nos está tirando de zisa.
Por eso está en decadencia. La inteligencia del hombre quiere ponerse a competir con su creador!
Será una justa muy noble y está hace tiempo comenzando entre persecuciones y quemas de brujas en la horca.
Por otra parte inevitable. ¿Quién puede poner en duda el clásico combate entre las generaciones? Nada permanece. Lo nuevo sustituye a lo viejo para bien pronto ser destituido por los más nuevo.

En fin.

Un mundo binario. Bueno-malo, lindo-feo, blanco-negro. No hay lugar más que para cuatro dimensiones! Y todo así.

En cambio nosotros, los hombres que nos atrevemos a poner en duda  los dioses pretendemos llegar a tener un Universo mucho más interesante a partir de que el actual Señor de las Alturas nos permita poner en práctica nuestras ideas. Las que como ya se lo hemos explicado no conllevan más que algunos pequeños ajustes en algunas de las variables fundamentales. Mínimos, casi imperceptibles y que seguramente a vuesa señoría pasarán sin diferencia en el reino de su gloria.

Por si querés comentarme algo al respecto te dejo mi celular:

       099 ......
(disculpen la discreción)

815. -VOLVERÉ

Ahora, en este preciso momento Magda y Manuel se están tomando unos mates en la cocina mientras conversan sobre el próximo primer cumpleaños de Ulyces.
Oigamos:
-... no, qué tanto joder con el pelotero si él no anda todavía muy seguro.
-...ni amiguitos tiene.
-Si... reunión de nosotros nomás con algún amigo. Julieta y el Rulo... El Cholo... Ves? Con el Cholo tengo ganas de charlar. No me queda en claro cuánto sabe este Cholo de acá, sobre las cosas que nos pasaron allá.
-Y para qué lo querés saber...? No será que tenés ganas de contarle todo...?
-Y si ya lo sabe, bueno...
-Y supongo que algunos más. ¿Cuanta plata tenemos guardada?
Bastante intrascendente pero auténtica la conversación. Bien, es que ellos habían decido hacer esa fiestita por el primer año de Ulyces, y de paso volver a conectarse con la gente de antes de los hechos.Lo que en un momento habían evitado a rajatablas, procurando no verse comprometidos a explicar las muchas incoherencias de la conversación, ahora, con más confianza, habrían de procurar,
Es que al principio se sentían como alienígenas caminando por entre los indios. No por sentirse superiores pero sí por saber un montón de cosas sobre la poca realidad de la realidad. No les salían palabras para hablar de las cosas que los demás hablaban. Sin molestarse a considerar que los cielos se pueden abrir en un instante y caer sobre nosotros todos los ángeles malignos del Universo. Sin vigilar a los cuatro vientos y de contínuo, la aparición de señales que denoten ligeras variantes anormales en la apariencia de la realidad. Por experiencia ellos sabían que de una pantalla no se pasa a la otra así de un golpe en toda la superficie. Siempre hay un punto de comienzo y otro de final. Por muy próximos que se encuentren, pues son cosas que ocurren muy rápidamente.
Iban mejorando.
Ahora querían volver a los amigos. ¿Qué puede valer una existencia sin amigos? Se dijeron ambos en algun momento. Nada. La cosa más aburrida del mundo. Se contestaron con razón. Es un hecho. Conociéndoles como les conocemos...

Pero la conversación, además, había terminado.
Manuel entregaba en ese momento el mate a la pequeña manita de Magda, pero en vez de entregárselo, dejaba caer el mate y se la tomaba para cincharle hacia sí. La manita, se entiende. Para comenzar otra vez con los besos sin preocuparse por el mate derramado en el piso.
Espacio para publicidad.
Hasta que se sintió el grito inconfundible de Ulyces de cuando se cae entre los pastos duros que pretende arrancar. Allá corrieron e explicarle que unas chuzas clavadas en las mejillas y la frente eran cosas de poca monta, que además ya habían pasado.
No se conformó demasiado aunque dejó de llorar jurando para sus adentros volver, y vengarse de los malditos pastos.

lunes, septiembre 05, 2011

814. - Tierna y cándida.

Ulyces estaba por cumplir el primer año. Era un muchachito de rasgos delicados, apenas regordete, de piel suave y rulos en la cabeza. Caminaba ya, y gritaba dando a entender que venía corriendo. A veces se caía y entonces lloraba.  Todo dentro de lo normal. Porque es normal que a esa edad rompan las bolas todo el tiempo, o casi.
 También comía y dormía y hacía sus necesidades.
Abría la heladera y decía cosas en su propio idioma a esos gnomos que se esconden de los mayores. Parecía verlos cuando hacía ese gesto que apenas le levantaba una sejita antes del grito estentóreo, mezcla de alegría y de temor. Entonces salía corriendo de veras jugando a huir del peligro... y volvía a realizar toda la escena desde el principio. Desde la aproximación cautelosa, tocando con sus manitas la puerta de la heladera como si tanteara la realidad ... o tal vez repitiendo un llamado que hubiera visto antes. No se sabe. Ni los padres lo pudieron descifrar, tan embobados estaban. y tan aburridos también de la repetición diaria, aunque no se podían dejar reconocer pequeños cambios en el desarrollo de la actuación.

 Era Ulyses su hijo. Y había valido la pena dejar aquella vida azarosa que llevaban antes, para dedicarse ahora a contemplarlo. A verle crecer y adquirir momento a momento nuevas habilidades y picardías. A mirarle a los ojos profundamente en esa tranquilidad que da la certeza del amor, y poder sospechar un alma tierna y cándida recostada en la penumbra interior. Tierna y cándida pero a la vez muy pícara.

Extraña situación en la que se ven los padres que sienten que su hijo viene de antes con alguna cierta personalidad. Un ser extraño que pronto se hace entrañable y les obliga a enseñar todas las tretas que han aprendido, al mismo tiempo que decirles que no se deben hacer trampas. Una extraordinaria confluencia de influencias recíprocas que moldean la superficie externa del ser que ya existe.

En cambio algunos piensan que el niño no es mas que un pedazo de ellos que se separó del cuerpo. Ni más ni más.

Otros ni siquiera piensan.

domingo, septiembre 04, 2011

813 -Y además se amaban.

Comencemos entonces con un informe sucinto, es decir panorámico y sintético, sobre el par de años que aparentemente hemos perdido de la historia:
Han de saber que tenemos testimonios bastante confiables, aunque nunca seguros, como para redondear el primer período, luego de que se hiciese evidente el embarazo de Magdalena.

 Ellos permanecieron donde estaban por unos días, para luego desparecer, sin despedirse de nadie, a deambular por mundos alternativos, o esconderse en cualquiera  a dejar pasar el tiempo entre arrumacos amorosos y suspiros. No se sabe.
Se sabe con bastante certeza, en cambio, que fueron vistos, al menos en un par de juegos dimensionales, uno junto al otro, todo el tiempo deparándose besos y caricias.

Pero Ulyses nació en el Uruguay de las papeleras y el cuarto puesto en el mundial de futbol. En la misma casa, propiamente hablando, que Magda y Manuel se conocieran sexualmente. En la casa de sus padres. Lagomar Norte.
Frente al montecito de pinos.
Hace como cuatro años o más...
porque allí le conocimos cuando tenía 20 años...
¡Ahora tiene 25 !

Una barbaridá! (Como diría Juceca)

Aunque Manuel pueda tener todo el tiempo que quiera si se pone a contar las marchas y contramarchas en el tiempo que hizo mientras sus desventuras. ¿Cuál fuera la aritmética capaz de valorar como negativo el tiempo de un viaje retrogrado?

Porque toda experiencia es una experiencia sea marcha adelante o marcha atrás.
¡Y qué experiencia aquella de sentir que el corazón late antes de latir!.

Por eso...

 A Manuel se pudo atribuir una edad mental de hombre maduro. De alguien que sentó cabeza y ha perdido las fantasías adolescentes. Un hombre correcto.

Porque la conducta que mostraron en esos días, correspondió exactamente a lo que la mayoría de los vecinos esperaban de ellos: Unos muchachos felices que están esperando su primer hijo mientras trabajan para mejorar la casita y además trabajan para ganarse la vida.
Y todo por aquello que entrambos habían acordado, de tratar que el niño creciera en un ambiente normal y terráqueo, sin verse expuesto al terror de los monstruos interplanetarios o interdimensionales. Un acuerdo que podría ser discutible por supuesto, como es discutible toda maniobra para ocultar información, pero que a ellos les permitió dedicarse a generar las condiciones apropiadas para que el hijo comenzase a crecer entre padres descansados.... Porque claro! En los últimos cinco años no habían tenido demasiado tiempo, ni a veces tranquilidad, como para  dejarse relajar demasiado en el amor.
Ahora sí.
Entonces canturreaban al subir o bajar de la escalera cuando pintaban la casa de blanco otra vez y  las verjas de verde, o cortaban el pasto...
Aunque nunca pusieran esos enanitos de portland, tan lindos, pintados con pintura de puerta.
Igual.
Una estampa de la campiña alemana, aunque fuesen un par de mulatos, porque eran ¡muy trabajadores! Y limpios y prolijos... pero además...

¡Cómo se amaban!


Más de un vecino pasó por el frente con el sólo propósito de convencerse de que lo que le habían contado era cierto. Una pareja de muchachos que viven cantando y dándose besos mientras trabajan y decoran la casita en que viven. Como si fueran un par de pajaritos arreglando el nido entre gorjeos. Como si no se hubiesen enterado de que en el mundo está todo mal, y que las conductas evasivas sólo contribuyen a que el mal avance a mayor velocidad.



sábado, septiembre 03, 2011

812 - EL RETORNO

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ATENCIÓN!

Le debemos una explicación a los lectores:

Nuestras líneas de comunicación con el entorno inmediato de Manuel han estado interrumpidas por largo tiempo. Múltiples causas, algunas apenas si sospechadas, han determinado que el flujo de información nos llegara de una manera harto confusa. entrecortada y que por momentos no pasara de ser un conjunto de interferencias y descargas de origen azaroso.
Mientras estas cosas ocurrían la vida de Manuel, así como las de ustedes y todos los habitantes del Universo, ha continuado fluyendo en un cambio incesante, como lo determina la naturaleza del tiempo que nos conduce irremisiblemente hacia su famoso punto omega.

Hoy nos reencontramos con nuestra historia desarrollándose en ámbitos bastante diferentes al de casi la totalidad de las aventuras y acechanzas que habíamos consignado.
Manuel ahora vive con Magdalena en la tierra. (En esta tierra, en la que usted y usted pisan y cuyo aire respiran)
             
No quisieron que el hijo de ambos creciera en un ámbito distinto que el propio. Quisieron que jugara sobre el pasto verde del frente con amigos que nunca le hablaran de bolas voladoras ni de diablos chivudos ni nada. Que fuera a una escuela pública donde se relacionara con semejantes de distintas layas y clases sociales, para que aprendiera sobre las características de esta humanidad, sus luces y sus sombras. Porque ya tendría tiempo para darse cuenta de que este  mundo no es el único ni el más perfecto, aunque probablemente tampoco el peor. Darse cuenta de que los sentidos son siempre engañados por los supuestos mentales de la realidad. Por lo que creemos que es real...

Una niñez normal.

Acordaron no hablar del pasado reciente de sus vidas al reencontrarse con sus anteriores ocupaciones y amistades... Averiguar cuanto tiempo había pasado... E inventar unas cuantas explicaciones creíbles para cuando alguien les preguntara dónde habían andado todo ese tiempo.
Si ellos hablaban de los infinitos mundos paralelos pasarían a la categoría desagradable de vecinos inconvenientes de los que trasmiten pensamientos a su descendencia en torno a temas que pueden enloquecer a cualquiera. Pobres. No lo harían. Ni tampoco demostrar conocimientos que no fueran normales en este mundo. Nada que llamara la atención, por más que algunas tretas pudieran ser usadas para hacer más rápìdos algunos trabajos.
Ese vendría a ser el precio de darle a Ulyses un mundo que se comportara de  manera comprensible y hasta predecible. Una buena cuna.

Si lo lograron, es decir si llegarán a lograrlo en algún momento, será el tema de la siguiente serie de capítulos, escritos siempre sobre la marcha de los acontecimientos, por uno u otro cronista escondido con su cámara detrás de los troncos de  los arboles, cuando no de panza sobre el terreno. Porque... como podrán apreciar en delante, a cada mundo corresponde una manera de comportarse y de portar tecnología. Acá no se puede andar levitando ni cosas por estilo.
Este es un mundo serio, sin mucha imaginación ni ganas de complicarse pensando. Así que... Los cronistas deben hacer su trabajo en pésimas condiciones laborales... ¿o qué te creías?