Todavía Manuel contemplaba los últimos bailes de los guijarros, en el suelo de la pieza, cuando entró Ernesto, de motas encrespadas y todo sudoroso.
-Están pasando cosas en el cielo!
-Sí, empezó la guerra. Abuelo me acaba de llamar.
-Pero qué pasa?
-Están usando armas muy poderosas. Hay una que mueve las estrellas desde lejos...
-Ah, sí... ha de ser lo que llaman Flujo Oscuro.
-Ese de la estampita que mataba al dragón, atacó primero. Pero dice abuelo que enseguida las cosas se le complicaron. Estaba aliado con Lucifer y con los Espíritus Oscuros, contra Satanás y Belcebú, pero parece que Los Espíritus se le habrían dado vuelta -lo habrían engañado. Ellos son los que manejan esa fuerza que desequilibra todo.
Sin embargo el abuelo nada había informado sobre las posibles repercusiones en el Imperio Terrestre. Montaron en la Harley y fueron a recuperar la caverna con sus equipos de comunicación en paralelo. Desde allí, con el celular de Ernesto, Manuel avisó a Cholo y los otros que, sin tardanza empezaron a llegar.
Ahora Ernesto estaba interceptando comunicaciones entre los altos mandos que, en el desconcierto, se hacían sin encriptación, aunque por supuesto en un inglés difícil, dentro del que apenas se distinguían las expresiones más repetidas...
-My God! My God! Who is my god now?
Tras cartón llegaban los informes de todas las bolsas de valores. Las acciones volvían a valer lo que algún día fueron. Papeles. El dinero iba en caída libre. Subían los alimentos... Llegó la primera orden: Erigir en las plazas monumentos al Macho Cabrío.
La Tierra había sido "liberada".
Enseguida todos los canales importantes cambiaban sus logos y la paleta de sus colores. Ahora era el rojo el color predilecto. También el verde violento y los rosas encarnados. Aparecían nuevos rostros a candidatearse como modelos de la nueva época. Pómulos salientes y ojos tan rasgados como seductores. Desnudeces mórbidas. Correas de cuero cruzando los cuerpos. Lenguas partidas a lo largo en dos...
Todo en quince minutos, sin que siquiera se hubiese informado al público que algo estuviera sucediendo, a no ser aquella imagen del Papa, descalzo y flagelado, por la Plaza de San Pedro, arrepintiéndose, disciplina en mano y cenizas en la cabeza, de sus múltiples pecados, víctima, decía, de aquel viejo engañador y decrépito que había confundido su mente. Palabras más o menos, que a cada rato acompañaba con un sonoro berrido. El nuevo Amén.
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viernes, septiembre 26, 2008
602. WHO IS MY GOD
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sábado, mayo 24, 2008
541. Momento Crítico
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También dicen, y aquí comienzan las discrepancias, que las líneas parecieron en el aire inmediatamente de haberse reunido y volado Mandinga de vuelta en la bola, según algunos. O que pasaron largo rato de conversaciones, intercambiando anécdotas sobre los extraños mundos que habían visitado involuntariamente, según otros. Coinciden todos en cuanto a que las líneas se dibujaron en el más completo silencio. Las cuatro verticales primero, desde abajo hacia arriba, delimitando de una manera abstracta el cubo que después se terminó de cerrar con las ocho líneas horizontales, una de la cuales pasaba exactamente entre Manuel que era el más cercano de todos, y los pies del supuesto único aunque multitudinario testigo. Coinciden en que todo el trozo de realidad se elevó por los aires, pero discrepan en cuanto a la progresiva aceleración que aquello habría adquirido en su giro vertiginoso que por último habría vencido la cohesión. Porque otros afirman que simplemente el cubo perfecto se elevó en la atmósfera hasta perderse de vista. Lo cierto...
Bueno, lo único cierto es que Manuel y sus amigos volvieron a perderse de vista justo cuando sobre la tierra se vivian tiempos dramáticos. El nuevo papa, que aquí no se llamaba Maledictus sino Nicolau, acababa de dar a conocer una nueva encíclica, llamada Per Sécula Seculorum, que proclamaba la inmovilidad, por divino deseo, de todas las estructuras sociales derivadas del antiguo orden establecido desde arriba. Los hombres podrían, sin pecar, en lo sucesivo reclamar por sus derechos, pero sólo en forma individual y con los respetos debidos al superior. Las reformas sociales que se hubieren arrancado por medios ilegítimos, verbi gratia, la huelga o la ocupación, a los patrones, dueños, administradores o diputados, devendrían a su anterior condición, anulándose por completo los actos administrativos ordenados sobre la base de dichas reformas. A César lo que es del César y al Papa, lo que es del Papa.
Las tropas de la Otán habían sido puestas en alerta roja, conjuntamente con la cuarta flota y algunos otros, para el caso de que los gobiernos anarquistas de Suramérica se negaran a reconocer la suficiente razón de las palabras infalibles del Papa. Por ahora en alerta sin movimientos, para dar tiempo a que los ángeles, en cónclave permanente sobre la ciudad de Nueva York. se pusieran de acuerdo sobre la mejor estrategia a seguir ahora que sobre los extensos horizontes sudamericanos volaban innúmeras escuadrillas de espantables naves negras. Las naves del verdadero Diablo.
Momento de mucha tensión que a los viejos les hizo recordar el día de la crisis de los cohetes de Cuba y a los jóvenes aprender la sensación de que de pronto la tierra podría desaparecer de debajo de sus pies.
Satanás presionaba a las comunas anarquistas para que lo reconocieran como el aliado predilecto y le aceptaran un observador caprino en cada una. Un coordinador, vamos, que no otra cosa iba a hacer dentro de la comuna aparte de transmitir alguna orden que viniera directamente del consejo militar que ejecutaba las del temible Satán. Toda una nueva concepción de la organización social que iba a lograr la síntesis perfecta de la libertad propia de la anarquía, con el orden y la organización propias del satanismo.
Negarse al pedido del diablo era hacerse de un nuevo enemigo. Aceptarlo era perder la guerra
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