Santo remedio. A los pocos instantes Dengue dejaba de convulsionar, pasando a un estado semi vegetativo, liso y anodino como una carretera sin tránsito. A Manuel no le pareció bueno.
-Si usted lo plancha de ese modo cómo puede llegar a saber lo que le pasa?
Bermúdez torció la curvatura de sus mofletes.
-Pshhhh.
Claro el pobre tipo ignoraba que pudieran existir realidades distintas a la realidad que todos los días enfrentamos cuando abrimos la ventana del dormitorio. Que hubiesen otras ventanas -quién sabe cuantas- que abrieran sus hojas en otras direcciones, dimensiones, universos..
-Si escuchara su historia podría saber cual es la ayuda que precisa.
-Tenía convulsiones y estaba delirando.
-¿Y cuál será la causa de las convulsiones...?
-Daño cerebral.
-...Y qué significan los delirios...
-¿Será necesario que se le explique a alguien todavía que un delirio es un delirio, una serie de imágenes generadas por un cerebro confundido y enfermo?
-Yo podría ser nada más que un delirio de su mente...
-¡Pamplinas! Me tengo que retirar.
Salieron primero Bermúdez con Ernesto hacia el caserón y el pequeño garaje de la Harley con sidecar para que sentara en él sus reales el Dr. Bermúdez, con bastante más pompa que elegancia, no sin antes detenerse ambos al costado del vehículo a intercambiar consignas remarcadas ritmicamente por el índice del médico que subía y bajaba rosando la barriga del dueño de casa.
Partieron.
Enseguida, y luego de que la enfermera les explicara que Dengue, por lo menos iba a dormir durante las próximas 6 u 8 horas, Manuel y Magda recordaron que tenían una casa que les esperaba, y un plato de comida y una cama.
Partieron también, caminando las mismas mismas calles, a pasos bastante largos, aunque elásticos, de niños jugando al gigante, porque se sentían de golpe contentos de volver a... un lugar que aunque no fuera el mismo para ambos, si se invirtieran los papeles nadie encontraría la diferencia. Pero además... Y esto no es algo sin importancia. Magda sin proponérselo había ya cruzado el límite del baile propuesto por Manuel, y tomaba por verdadero todo aquello que un día antes veía como un disparate.
Por eso el oscurecimiento progresivo del cielo y las nubes parecieron adecuados manejos de iluminación para ahondar en los sentimientos de los personajes. Una terráquea de ley que un día descubre que su compañero cree ser un extraterrestre. Y un exiliado del multiverso que ha venido a caer en estas desoladas costas.
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domingo, marzo 01, 2009
661. Daño Cerebral
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sábado, mayo 24, 2008
540. Maestro
Hay muchas y diferentes versiones de lo que se habló aquella noche dentro de aquel huevo de papel y engrudo salido del mundo originario de Manuel. Aquí, como podrán haber apreciado los lectores, no existía la Cadena de las Bolas de Manuel ni nadie que pudiera sustituir sus modernos métodos de espionaje. Un mundo poco tecnológico, si se quiere, Apegado en todo a esquemas tradicionales y a métodos probados por los siglos.
En cambio los comentaristas coinciden en que la ruta que siguieron fue recorrer metódicamente los otros mundos paralelos, comenzando por los más cercanos, según estimaba Mandinga las distancias, haciendo vibrar sus negros mofletes en unas frecuencias extrañas, que enseguida eran resonadas por las cuerdas de la bola. Un maestro.
No llegaron a cruzar cinco nuevas fronteras dimensionales. Los encontraron a todos y a todos recogieron sacándoles a veces de situaciones bastante comprometidas. Salvo Dengue. Dengue les pidió para quedarse un tiempo donde estaba. Donde había caído parado, en casa de su doble, que en ese mundo vivía divertidamente y sin ningún apremio económico. Se habían hecho amigos desde el primer momento.
A todos les había pasado el mismo percance con su viaje en punto. Primero habían quedado trabados y después habían aparecido en los lugares más inconvenientes e inoportunos. Salvo Dengue, todos habían sufrido algún tipo de discriminación o persecución. Magdalena contaba que le había tocado en suerte Lagomar 4, un mundo súper nervioso donde la gente se peleaba por cualquier motivo y sospechaba de todas las intensiones. Allí estaba gobernando la izquierda por segunda vez después de haber sido sacado del poder por una contrarrevolución de derecha. Pero la gente estaba desconforme de nuevo, por el asunto de la seguridad que no mejoraba según decían los medios. Ya andaban algunos locos pidiendo mano dura y represión. Había pasado muy mal. Se había arrimado al Manuel de allá, antes de ni siquiera sospechar que que este era otro. Le había saltado su doble, que era una bruja celosa, y le había querido arrancar los ojos. Manuel mismo... era muy distinto. Un botija de la calle que había crecido sin poder salir de la calle... Tenía una manera de encarar las cosas totalmente distinta. Cosas que se aprenden, en las cortadas bravas cuando hay que salvarse en ancas del instinto.
Cholo decía haber aprendido mucho de organización de cooperativas en Pando 3, donde gobernaba una coalición Anarco-Trostkysta-Cristiana, que había transformado el país en una enorme colección de granjas donde se producía de todo.
Las hermanas Bronté separadas y arrojadas en mundos distintos,. una a uno bastante tranquilo donde sus otras dos hermanas la habían acogido con buena voluntad. Pero la otra, pobre, de mala gana volvía después de haberse encamado allá con el doble del Toba, el vecino de la moto. Qué mundo apacionado!
Otra cosa no sabía decir.
Y es que poco más que eso fueran las cosas que se supieron como dichas por el conjunto, hasta que aparecieron en el cielo del lugar, las mencionadas líneas de luz que determinaron un cupo hipotético alrededor de ellos. Cuatro verticales láseres parecieron, en tonalidades turquesa, más ocho horizontales que en realidad eran nueve, eran once, que comenzaron a elevarse llevándose el pedaso de espacio total en su interior, con un cacho de tierra , con los árboles y todo por el espacio de arriba y empezar a girar sobre un posible eje central, con acelerada precipitación, hasta que todo reventó en un big bang de pedacitos que volaban para todos lados.
En cambio los comentaristas coinciden en que la ruta que siguieron fue recorrer metódicamente los otros mundos paralelos, comenzando por los más cercanos, según estimaba Mandinga las distancias, haciendo vibrar sus negros mofletes en unas frecuencias extrañas, que enseguida eran resonadas por las cuerdas de la bola. Un maestro.
No llegaron a cruzar cinco nuevas fronteras dimensionales. Los encontraron a todos y a todos recogieron sacándoles a veces de situaciones bastante comprometidas. Salvo Dengue. Dengue les pidió para quedarse un tiempo donde estaba. Donde había caído parado, en casa de su doble, que en ese mundo vivía divertidamente y sin ningún apremio económico. Se habían hecho amigos desde el primer momento.
A todos les había pasado el mismo percance con su viaje en punto. Primero habían quedado trabados y después habían aparecido en los lugares más inconvenientes e inoportunos. Salvo Dengue, todos habían sufrido algún tipo de discriminación o persecución. Magdalena contaba que le había tocado en suerte Lagomar 4, un mundo súper nervioso donde la gente se peleaba por cualquier motivo y sospechaba de todas las intensiones. Allí estaba gobernando la izquierda por segunda vez después de haber sido sacado del poder por una contrarrevolución de derecha. Pero la gente estaba desconforme de nuevo, por el asunto de la seguridad que no mejoraba según decían los medios. Ya andaban algunos locos pidiendo mano dura y represión. Había pasado muy mal. Se había arrimado al Manuel de allá, antes de ni siquiera sospechar que que este era otro. Le había saltado su doble, que era una bruja celosa, y le había querido arrancar los ojos. Manuel mismo... era muy distinto. Un botija de la calle que había crecido sin poder salir de la calle... Tenía una manera de encarar las cosas totalmente distinta. Cosas que se aprenden, en las cortadas bravas cuando hay que salvarse en ancas del instinto.
Cholo decía haber aprendido mucho de organización de cooperativas en Pando 3, donde gobernaba una coalición Anarco-Trostkysta-Cristiana, que había transformado el país en una enorme colección de granjas donde se producía de todo.
Las hermanas Bronté separadas y arrojadas en mundos distintos,. una a uno bastante tranquilo donde sus otras dos hermanas la habían acogido con buena voluntad. Pero la otra, pobre, de mala gana volvía después de haberse encamado allá con el doble del Toba, el vecino de la moto. Qué mundo apacionado!
Otra cosa no sabía decir.
Y es que poco más que eso fueran las cosas que se supieron como dichas por el conjunto, hasta que aparecieron en el cielo del lugar, las mencionadas líneas de luz que determinaron un cupo hipotético alrededor de ellos. Cuatro verticales láseres parecieron, en tonalidades turquesa, más ocho horizontales que en realidad eran nueve, eran once, que comenzaron a elevarse llevándose el pedaso de espacio total en su interior, con un cacho de tierra , con los árboles y todo por el espacio de arriba y empezar a girar sobre un posible eje central, con acelerada precipitación, hasta que todo reventó en un big bang de pedacitos que volaban para todos lados.
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