martes, octubre 20, 2015

985. Unicornios Azules


 Se abrió  de pronto la puerta de la primera casa cuando ya iban pasando de largo hacia los otros cuadros. Era Abelardo que a las risas sacudía la cabeza.

-Vengan. Pasen y tomemos un te mientras les explico las rarezas de este mundo...

Ana dio vuelta la cabeza para verlo, extrañada de que no fuese otra pintura de Van Gogh.

-Es tu abuelo...?- le preguntó a Manuel
-Mi abuelo, sí. Abelardo Goiticoechea.
-Pensé que se apellidaba Aquelarre... -comentó Ana mientras dejaba que el viejo le besara la mejilla.
-No, eso de Aquelarre fue un invento de la loca de mi hija, jaja- explicó Abelardo- ahora Manuel adoptó el apellido de su verdadero padre: Mandinga... pero pasen, pasen!

El interior de la vivienda era del mismo estilo que el exterior. Como si hubiese sido pintada por el mismo Van Gogh. Como aquel cuadro del dormitorio. Mucha madera, gastada por el uso, pintadas a pinceladas largas y cargadas de óleo (que a esa altura del tiempo ya se había secado). Los pequeños y repetidos vidrios de la ventana verde, empañados de color luminoso  y las cortinas, las humildes cortinas, color lienzo crudo, con algunas pinceladas malva que querían ser flores bordadas... Varias sillas rústicas encordadas de paja... una mesita bajo la ventana con una jarra pintada simulando losa blanca con dibujos azules...
Abelardo volvió de la cocina portando una bandeja con cuatro pocillos  color coral, y un azucarero con viejos motivos chinescos que se repetían, pincelada a pincelada en los lados de la humeante tetera...

Abelardo quería hablar.

-He visto el asombro conque miraban las casas y el paisaje... Este es un mundo muy especial. Pareciera ser el desván donde vienen a parar los sueños incumplidos y aquellos  que hemos pasado la vida soñándolos. Los seres que todavía nunca han existido. Las ideas locas... Los Unicornios Azules...
-El país de las maravillas -acotó Ana.
-Algo así.... Pero con algunas diferencias. Nosotros le llamamos El Sagundo Tiempo porque... bueno... aparecimos acá cuando la vida que recordamos, el Primer Tiempo, ya se había terminado.
-Hay entonces otras vidas...?
-No lo sabemos... Por lo menos ni Germán ni yo lo hemos podido averiguar. Tampoco sabemos por qué estamos acá...ni por cuanto tiempo... nadie nos informó! Pero también le llamamos Segundo Tiempo, porque desde que llegamos hemos adquirido una percepción del tiempo que no conocíamos... Una segunda percepción...
-Nunca me lo explicaste- dijo Manuel.
-Claro que no -continuó Abelardo- es que no es fácil de explicar. Como enseñarle  con palabras a hacer un huevo frito a alguien que nunca ha visto un huevo, ni una sartén, ni conoce el aceite y ni siquiera el fuego. ¿Cómo te explicaría que yo siento pasar el tiempo a lo ancho y a lo largo?
-¿cómo a lo largo y a lo ancho...?
-A lo largo y a lo ancho, sí, es una superficie, no una línea.
-Y eso que... trae como consecuencia?
-Eso es lo que no te puedo explicar... es algo que se siente. Como que las cosas se pueden ver desde otro ángulo. Desde muchos ángulos distintos
-O sea que te podés ubicar en distintos lugares...?
-No... Si, pero del tiempo, no del espacio. Te ubicás en otra línea de tiempo que es simultaneo o no al la línea de tiempo que acabás de dejar...
-Como rieles paralelos de tiempo...?
-Claro... aunque a veces se entremezclan, también, todo depende de lo que quieras hacer, de cada decisión que vas tomando aunque en cualquier caso, siempre podes optar por abandonar ese juego y saltar a otro cualquiera al azar o voluntariamente.
-Pah!- exclamó Manuel- ¡Qué viaje!



 
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