viernes, marzo 28, 2014

922. Boludo Conservador


 Ahora quien se sonrojó fue Manuel. Le daba mucha vergüenza decir lo que estaba diciendo, no sólo porque no fuera cierto, sino porque... al decirlo se le amontonaban en la garganta y en la imaginación los mil momentos de gloria anarquista allá en aquellos mundos de las dimensiones y los tiempos perdidos.
Magda hizo como que tenía que traer algo que fue a buscar dentro de la heladera, no le podía ayudar en la actual situación porque tampoco a ella se le ocurría una forma de hacerlo.
Manuel carraspeó como si se hubiese atorado con una mosca al vuelo. Se puso pálido y luego se enrojeció

-Es decir...
Además Cholo no le estaba creyendo.
    -Me parece que Don Miguel podría ser otro de nuestro grupo...
    - Don Miguel? Ah, si... don Miguel el farmacéutico... Siempre fue anarquista, como mi abuelo... pero yo...
    -Vos también siempre estuviste contra el poder... Contra toda clase de poder concentrado... Sobre eso hemos hablado noches enteras!

A esa altura ya las entrañas le hervían. No se soportaba haciendo el papel del boludo conservador y además de estar mintiéndole al Cholo! Se levantó y tomado a la Magda del brazo que asomaba de la puerta de la heladera, la llevó de apuro para el dormitorio dónde con rostro de niño implorante le preguntó qué harían ahora. La flaca parecía haber recobrado la calma.

-No ha hecho mención a otros mundos... Parece que sólo quiere formar un grupo para éste.
-Tenés razón...- y levantando la voz. Cholo, perdoná, ya vamos!

anarquismo
 

martes, marzo 25, 2014

921. En qué consiste tu anarquismo?

 La losa de los ojos de Cholo se pasearon por las caras de Manuel y Magda pero se detuvieron en Manuel, El rostro le comenzaba a brillar con la luz que venía de la puerta. Los poros parecían estar abiertos entre los tocos de barba como  de dos o tres días. Se humedeció los labios y casi como sonriendo dijo que había decidido retirarse del Frente. (se refería al Frente Amplio).
Se produjo un vacío prolongado que Cholo comenzó a llenar de palabras explicativas. No se trataba de que él hubiese cambiado de manera de pensar. Ni que de pronto hubiera sido dominado por alguna indiferencia extrema. Ni que fuera de mente tan rígida que no entendiera que de la teoría a la realidad siempre hay mucha distancia. Se trataba del Frente mismo... que ya no tenía nada que ver con lo que ellos habían creído.
 Te vas con los de Asamblea? preguntó Manuel. Y Cholo, subiendo y bajando la mirada, pareció a punto de sonrojarse porque... apenas susurró un "no" entre labios antes de aspirar más aire para entrar de lleno en lo más importante.

-Vuelvo a mis raíces... El Anarquismo.
-¿Pensás votar en blanco...?
-No sé,,, eso es lo de menos. Quisiera formar un grupo de anarquistas verdaderos y... pensé en vos...
Manuel sonrió un poco nervioso.
-¿Y quién te dijo que yo soy un "anarquista verdadero", si yo...?
- Si ya, sé... me acuerdo que no entrabas en esa clase de discusiones, pero... creo que nunca conocí a un anarquista más perfecto. No sé en qué consiste tu anarquismo... tal vez en que vos no te casás con nadie y al mismo tiempo sos humilde... no sé...
Con todo Manuel trató de zafarse del compromiso alegando que de poco podría él ayudar en el grupo cuando ni siquiera sabía en qué consistía el Anarquismo.
-... hasta puede que tengan razón esos que dicen que el Anarquismo es una utopía imposible






 

viernes, marzo 21, 2014

920. No te acordás un carajo





votarPero había llegado visita y a las visita se las atiende, aunque fuere menester bajar un momento de las áureas esferas. Además era Cholo. y Cholo... había sido más que un hermano en todas aquellas andanzas que ahora estaban conjurados a ignorar...
Desde adentro se le veía venir abrazada su derecha sobre el cilindro del termo y el mate sostenido por la izquierda que traía colgada al costado de la cadera.
Manuel se apresuró a salirle al encuentro y al abrazo sonriente mientras trataba de poner los pensamientos y recuerdos en orden, porque...
De qué cosas era que habían estado hablando las últimas veces?
Cuál Cholo era este que tenía entre las brazos?
Hasta qué punto negarlo todo podría ser, capaz, en una de esas...no imposible, una negación estúpida de algo que ya antes había reconocido como cierto?

No lo podía recordar.

Pero Cholo estaba diciendo algo con su voz grave mientras avanzaban ya hacia la puerta de la casa donde Magda les miraba con la sonrisa iluminada por la vertical de un rayo de sol entre las más altas hojas del álamo grande.
Enseguida, alrededor de la mesa de la cocina se fue desgranando la charla sin demorarse mucho en las preguntas y explicaciones sobre la razón de no haberse visto por tanto tiempo. Cholo demostraba interés en hablar de un tema político.

-Es la política, Manuel. Vos sabés que siempre me motivó...
-Sí, bastante más que...
-Pero a vos también!... no me vas a decir que cuando...

(Manuel y Magda prepararon los tímpanos)

=¿...qué...?
-No, digo que cuando...
=¿...qué...?
-...fuimos juntos a aquella manifestación en Montevideo para pedir la libertad de los presos anarquistas del OPR...
(Manuel no recordaba nada) miró a la Flaca
-...se te veía muy comprometido...
Manuel se rió medio en falsa escuadra, algo había cambiado en el brillo de alguna parte de sus ojos. Cholo lo captó al instante.
-Ah no te acordás un carajo! bueno...  no importa, tal vez igual te interese saber lo que he venido a hablar con ustedes











 

domingo, marzo 16, 2014

919. Una visita

Y cuatro meses y aun otros doce, tal vez, quedaron allí frente a la casita, apenas abrigados por el bamboleo de las sombras que las hojas de los plátanos acuarelaban sobre ellos, Dejando que el tiempo siguiera pasando a lo ancho y a lo largo de los mundos...  sin detener sin embargo el fluir de las vidas, ni siquiera la de ellos.
Mientras ese tiempo apropiado enteramente para pasar un largo casting que nos enterara hasta de la locación de la última imagen utilizada en el film, sin embargo, y sin detener la imagen sobreimpresa de ellos dos frente a la casa, como la tapa del libro, o el poster de la cartelera del cine, ellos habían  logrado retomar bastante bien el hilo de sus anteriores existencias.
Ulyces ya concurría al jardín de infantes con su "pintorcito" a cuadros celeste y blanco y su cara manchada de colores. Magdalena se había retomado sus seis horas diarias al frente del ciber, del cual traía trabajos para hacer en casa, algo de diseño, tarjetas y pequeños folletos. Manuel con sus jardines.
Y, por raro que parezca, no les iba del todo mal.

Por supuesto se cuidaban mucho de comentar nada sobre los otros mundos y los otros tiempos. La vida había adquirido el dorado exacto de los trigales previo a la cosecha. Los pájaros trinaban desde las ramas o construían nidos o se revolcaban en los charcos de agua que normales y esporádicos chaparrones formaban acá o allá cuando las nubes decidían descargar sus panzas para continuar su navegación aérea más livianas, blancas y vaposoras.
 Los céspedes crecían y volvían a ser rasurados ante la mirada indiferente de los enanitos de jardín. Las vallas refaccionadas y pintadas de puro blanco hasta su cúspide de dos aguas por sobre la que solían asomarse los ligustros a la espera ( no ellos sino sus dueños) de la tijera tusadora que los transformara en "hermosos" bloques prismáticos de pequeñas hojas verdes. Todo seguía siendo rasurado, peinado y engominado una y otra vez como lo manda la costumbre y el buen gusto de aquellos que quieren en todo ver una postal rococó y exclamar: "Ah, qué hermoso!"

Pero un buen día de aquellos apareció el Cholo de visita.

918. Dos meses más

Pero dos meses después continuaban parados sobre el pasto de frente a la casita, mirando por encima de las copas de los pinos un más allá  indefinido sólo visible a los ojos de los soñadores o tal vez los locos.
¡Estaban deteniendo la historia!



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