Y cuatro meses y aun otros doce, tal vez, quedaron allí frente a la casita, apenas abrigados por el bamboleo de las sombras que las hojas de los plátanos acuarelaban sobre ellos, Dejando que el tiempo siguiera pasando a lo ancho y a lo largo de los mundos... sin detener sin embargo el fluir de las vidas, ni siquiera la de ellos.
Mientras ese tiempo apropiado enteramente para pasar un largo casting que nos enterara hasta de la locación de la última imagen utilizada en el film, sin embargo, y sin detener la imagen sobreimpresa de ellos dos frente a la casa, como la tapa del libro, o el poster de la cartelera del cine, ellos habían logrado retomar bastante bien el hilo de sus anteriores existencias.
Ulyces ya concurría al jardín de infantes con su "pintorcito" a cuadros celeste y blanco y su cara manchada de colores. Magdalena se había retomado sus seis horas diarias al frente del ciber, del cual traía trabajos para hacer en casa, algo de diseño, tarjetas y pequeños folletos. Manuel con sus jardines.
Y, por raro que parezca, no les iba del todo mal.
Por supuesto se cuidaban mucho de comentar nada sobre los otros mundos y los otros tiempos. La vida había adquirido el dorado exacto de los trigales previo a la cosecha. Los pájaros trinaban desde las ramas o construían nidos o se revolcaban en los charcos de agua que normales y esporádicos chaparrones formaban acá o allá cuando las nubes decidían descargar sus panzas para continuar su navegación aérea más livianas, blancas y vaposoras.
Los céspedes crecían y volvían a ser rasurados ante la mirada indiferente de los enanitos de jardín. Las vallas refaccionadas y pintadas de puro blanco hasta su cúspide de dos aguas por sobre la que solían asomarse los ligustros a la espera ( no ellos sino sus dueños) de la tijera tusadora que los transformara en "hermosos" bloques prismáticos de pequeñas hojas verdes. Todo seguía siendo rasurado, peinado y engominado una y otra vez como lo manda la costumbre y el buen gusto de aquellos que quieren en todo ver una postal rococó y exclamar: "Ah, qué hermoso!"
Pero un buen día de aquellos apareció el Cholo de visita.
domingo, marzo 16, 2014
918. Dos meses más
Pero dos meses después continuaban parados sobre el pasto de frente a la casita, mirando por encima de las copas de los pinos un más allá indefinido sólo visible a los ojos de los soñadores o tal vez los locos.
¡Estaban deteniendo la historia!
Multiverso dimensiones mundos paralelos bolas mandinga Uruguay
¡Estaban deteniendo la historia!
jueves, diciembre 13, 2012
917. El Jardinero
Cuando las cosas no tienen explicación posible más vale no buscársela. No puede tener explicación que un par de humanos jóvenes caiga sobre una cama y se queden ahí tiesos sin comer ni beber por un par de meses, a lo menos, dejando que muchos pensasen que se habían muerto, es decir desertado del juego que a todos nos entretiene.
Por eso no le busquemos explicación.
Digamos oportunamente que de pronto, en algún momento futuro con respecto a aquél pasado, Manuel, aún sobre la misma cama, abrió sus ojos al techo de la misma habitación. El mismo techo que ahora, en paralelo, comenzaba a contemplar Magdalena, quien acababa también de abrir los ojos.
No se dijeron nada entre ellos, como si eso de dormir dos mese fuera algo de todos los días. Simplemente buscaron a cada uno de los lados de la cama, el correspondiente par de championes en el suelo. Se los calzaron y juntos salieron acordadamente hasta el frente de la casa.
Parecía ser la tarde de un día caluroso, tal vez de Diciembre. Una suave brisa potabilizaba el calor con sus soplos desde el oeste. Altas nubes reflejaban los rayos del sol desde el este y tras los árboles del bosquecito, el Río de la Plata humectaba un poco el aire... Se podía adivinar.
-Yo soy Manuel, un simple jardinero de Lagomar- dijo Manuel mirando hacia el sur -, al que le han ocurrido muchas cosas... como a cualquiera le ocurren- agregó.
Magdalena sonrió mirando también al frente, no por encontrarse en algún trance hipnótico, ni sumergida en ningún grado de estupidez, sino, tal vez, por estar comprendiendo la profunda verdad que contenían aquellas pocas palabras.
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Por eso no le busquemos explicación.
Digamos oportunamente que de pronto, en algún momento futuro con respecto a aquél pasado, Manuel, aún sobre la misma cama, abrió sus ojos al techo de la misma habitación. El mismo techo que ahora, en paralelo, comenzaba a contemplar Magdalena, quien acababa también de abrir los ojos.
No se dijeron nada entre ellos, como si eso de dormir dos mese fuera algo de todos los días. Simplemente buscaron a cada uno de los lados de la cama, el correspondiente par de championes en el suelo. Se los calzaron y juntos salieron acordadamente hasta el frente de la casa.
Parecía ser la tarde de un día caluroso, tal vez de Diciembre. Una suave brisa potabilizaba el calor con sus soplos desde el oeste. Altas nubes reflejaban los rayos del sol desde el este y tras los árboles del bosquecito, el Río de la Plata humectaba un poco el aire... Se podía adivinar.
-Yo soy Manuel, un simple jardinero de Lagomar- dijo Manuel mirando hacia el sur -, al que le han ocurrido muchas cosas... como a cualquiera le ocurren- agregó.
Magdalena sonrió mirando también al frente, no por encontrarse en algún trance hipnótico, ni sumergida en ningún grado de estupidez, sino, tal vez, por estar comprendiendo la profunda verdad que contenían aquellas pocas palabras.
S/N 2
ATENCIÓN ATENCIÓN
EN
CONTRA
DE
TODO
PRONÓSTICO
ACABAMOS DE RECIBIR UN ARCHIVO
BAJO EL TÍTULO DE
LAS
...
.
BOLAS DE MANUEL
917
domingo, noviembre 11, 2012
S/N 1
Todavía estamos aquí esperando alguna definición definitiva sin que ninguno de nuestros canales de comunicación de señales de vida No nos hemos retirado porque qué podríamos hacer nosotros, consumados escribas de ideas ajenas, que no fuera seguirlas escribiendo. La teletipo está muerta, también el fax y no menos el canal de oscilaciones de spín cuántico. Es más, estamos empezando a preocuparnos por nuestra situación, nuestra realidad, nuestro significado, en fin. Porque, nos preguntamos, qué viene a ser un escriba cuando no escribe? Un bailarín que no baila? Un ser vivo que no vive... porque quién no respira ese viento caliente que quema a veces las narinas y no siente de vez en cuando latir las venas en las sienes y gotear el sudor desde su frente poco antes de relajar los miembros desnudos sobre las sábanas amables... es decir...
Me dirán que nos hemos ido al carajo, y tal vez tengan razón, pero... nuestra razón de ser ha sido, al menos eso creíamos, transcribir un cúmulo de datos multifacéticos que nos llegaban de un modo harto bizarro, en una historia coherente y simpática al alcance de cualquier mente coherente y simpática. Esa era nuestra pasión y nuestra vida, así como nuestro salario. Hoy estamos en el paro.
¿Sería demasiado pedir que alguno de ustedes nos sugiriera a qué dedicarnos en el futuro?
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