domingo, noviembre 11, 2012

S/N 1




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Todavía estamos aquí esperando alguna definición definitiva sin que ninguno de nuestros canales de comunicación de señales de vida No nos hemos retirado porque qué podríamos hacer nosotros, consumados escribas de ideas ajenas, que no fuera seguirlas escribiendo. La teletipo está muerta, también el fax y no menos el canal de oscilaciones de spín cuántico. Es más, estamos empezando a preocuparnos por nuestra situación, nuestra realidad, nuestro significado, en fin. Porque, nos preguntamos, qué viene a ser un escriba cuando no escribe? Un bailarín que no baila? Un ser vivo que no vive... porque quién no respira ese viento caliente que quema a veces las narinas y no siente de vez en cuando latir las venas en las sienes y gotear el sudor desde su frente poco antes de relajar los miembros desnudos sobre las sábanas amables... es decir...
Me dirán que nos hemos ido al carajo, y tal vez tengan razón, pero... nuestra razón de ser ha sido, al menos eso creíamos, transcribir un cúmulo de datos multifacéticos que nos llegaban  de un modo harto bizarro, en una historia coherente y simpática al alcance de cualquier mente coherente y simpática. Esa era nuestra pasión y nuestra vida, así como nuestro salario. Hoy estamos en el paro.

¿Sería demasiado pedir que alguno de ustedes nos sugiriera a qué dedicarnos en el futuro?

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