sábado, abril 14, 2012
877. Un Broche de Cobre
jueves, abril 12, 2012
876. Chau Dengue
Se fue dejando en su lugar, en el último lugar del galponcito, que prefería, pero también dentro del pecho esa sensación de haber tragado un carozo amargo que se niega a descender. Puta madre. Que no se disuelve como pueden disolverse los sueños más atroces al despertar en la mañana y la brisa Pretendiendo con eso tal vez decir que nada puede ser más real que el dolor. Que no dudemos tontamente. Que no nos dejemos seducir por esas livianas ideas propias de indolentes hijos de la burgesía. Panzas llenas y corazónes aburridos, astiados de entretenidas variedades que desafian al sentido común. Porque el dolor estaba allí, permancía. con la tenacidad de un bloque de granito. Real. Concreto.
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martes, abril 10, 2012
875. Nieblas en su mente
Después como otras veces, Manuel llevó a Dengue hasta su casa donde permaneció por algunos días durmiendo y comiendo comida de olla, salvo los ratos que dedicaba a jugar con Ulyces o conversar tontamente con cualquiera. Cuando se fisuraba mucho se iba para el galponcito de atrás, pero no intentaba convencer a nadie de que le consiguieran pasta o que le dieran dinero para comprarla. Solo se ovillaba en el único rincón vacío que quedaba y allí permanecía, las manos aprisionando la cabeza, como una rueda de goma negra, amagando a rodar para atrás o para adelante.
Cinco en total. Al sexto desapareció sin dejar huellas.
Mientras tanto Manuel retomó los trabajos que tenía un poco abandonados. Sus jardines. Se estuvo levantando temprano y partiendo con la bicicleta y las herramientas apenas habiendo charlado un poco con la flaca mientras se tomaba el vaso de leche fría. Luego el cuesta arriba de balastro flojo, la cuadra más boscosa, y después el inicio del verdadero Lagomar.
Al mediodía siguió volviendo siempre muerto de hambre a sentarse alrededor de la mesa. Entonces comprobaba una vez más que el estado mental de Dengue no daba muestras de mejorar, aunque tampoco de empeorar. Parecía haberse detenido en un nivel bastante infantil y poco lúcido. Porque los niños son vivaces, pero Dengue parecía no encontrar las respuestas si no al cabo de deambular un rato por dentro de la niebla de su propia mente.... Y sin embargo a veces... Solo algunas veces de pronto parecía encontrar el hilo de la conversación y con gran entusiasmo dar dos o tres opiniones muy oportunas y atinadas.
Pero se fue.
...
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Cinco en total. Al sexto desapareció sin dejar huellas.
Mientras tanto Manuel retomó los trabajos que tenía un poco abandonados. Sus jardines. Se estuvo levantando temprano y partiendo con la bicicleta y las herramientas apenas habiendo charlado un poco con la flaca mientras se tomaba el vaso de leche fría. Luego el cuesta arriba de balastro flojo, la cuadra más boscosa, y después el inicio del verdadero Lagomar.
Al mediodía siguió volviendo siempre muerto de hambre a sentarse alrededor de la mesa. Entonces comprobaba una vez más que el estado mental de Dengue no daba muestras de mejorar, aunque tampoco de empeorar. Parecía haberse detenido en un nivel bastante infantil y poco lúcido. Porque los niños son vivaces, pero Dengue parecía no encontrar las respuestas si no al cabo de deambular un rato por dentro de la niebla de su propia mente.... Y sin embargo a veces... Solo algunas veces de pronto parecía encontrar el hilo de la conversación y con gran entusiasmo dar dos o tres opiniones muy oportunas y atinadas.
Pero se fue.
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lunes, abril 09, 2012
874. Pasta Base
Pasta base otra vez. Un laberíntico mundo de espejos enfrentados en blanco y negro. Dolor y flash. Muerte y renacimiento. Flash, flash, no hay más. No va más
¡¡ No va más !!
Y entonces el gusano negro que horada los músculos y los huesos. Que corroe los intestinos. Que mata todo deseo de vivir, salvo para lograr otro flash. Sí, otro, el último, aunque sea el último. Uno más. Por favor!
Y allá a lo lejos el rostro de un amigo. Aquel que alguna vez... Pero no importa... ya nada importa. Es tanto el dolor que ya no importa. No importa. Todo es dolor. Negro dolor en un mundo negro. Un mundo muerto. No hay otra cosa salvo la nada. Sí, la nada. Oh, agua clara en la cual descansar!!
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¡¡ No va más !!
Y entonces el gusano negro que horada los músculos y los huesos. Que corroe los intestinos. Que mata todo deseo de vivir, salvo para lograr otro flash. Sí, otro, el último, aunque sea el último. Uno más. Por favor!
Y allá a lo lejos el rostro de un amigo. Aquel que alguna vez... Pero no importa... ya nada importa. Es tanto el dolor que ya no importa. No importa. Todo es dolor. Negro dolor en un mundo negro. Un mundo muerto. No hay otra cosa salvo la nada. Sí, la nada. Oh, agua clara en la cual descansar!!
jueves, marzo 22, 2012
873. Amistad
Y entonces el puto y áspero contraste entre las ideas abstractas que te vuelan la mente detrás de perfectos conceptos que nunca terminas de pulir, y la realidad doliente que nos rodea, que de pronto nos piala las patas delanteras y nos revuelca de dientes sobre el balastro. Amigo. Qué puede querer decir esa palabra para un espíritu de las más altas esferas..?. ¡Puta madre! Que la carne y la sangre duelen bajo las puñaladas que nos regala la brusca realidad
El Dengue estaba destruido otra vez. Este o aquel o algún otro. Qué importaba. Magro conjunto de miembros resecos que nada saben de causas o consecuencias. Apenas que el dolor duele mucho más cuando la soledad y las noches y el frío. Y también que hay una sola cosa que por un instante lo olvida. Una mala cosa, dicen, tal vez con alguna razón... porque después el dolor siempre vuelve....
-Qué es de tu vida? Tiempo que no nos veíamos ...
-Amistad!
-¿Dónde estás viviendo...?
-Manuel, amistad!
-¿Vos... seguís con tus parientes cuidando los chanchos... o ya te habías ido?
-El Manuel. ¿Eh? El Manuelito, mi amigo.¿Eh?
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El Dengue estaba destruido otra vez. Este o aquel o algún otro. Qué importaba. Magro conjunto de miembros resecos que nada saben de causas o consecuencias. Apenas que el dolor duele mucho más cuando la soledad y las noches y el frío. Y también que hay una sola cosa que por un instante lo olvida. Una mala cosa, dicen, tal vez con alguna razón... porque después el dolor siempre vuelve....
-Qué es de tu vida? Tiempo que no nos veíamos ...
-Amistad!
-¿Dónde estás viviendo...?
-Manuel, amistad!
-¿Vos... seguís con tus parientes cuidando los chanchos... o ya te habías ido?
-El Manuel. ¿Eh? El Manuelito, mi amigo.¿Eh?
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