Porque era noche y los grillos criqueaban escondidos entre los troncos de los pinos, o tal vez no, pura imaginación convencional, no sé si en esas fechas... Y hubo un brillo casual en sus ojos, una vez que hubo marchado el ómnibus, arrancando de vuelta, y dejándoles abandonados caminantes de calles cavadas entre los montes, y tal vez una manera de llenar de pronto los pulmones con este aire húmedo y silencioso... Por cierto que muy agradable tipo de mujer directa de sonrisa plena. Veinte años... Y otros tantos que no deberían contar en la cuenta por haberse perdido en desvaríos conservadores. Ella sin embargo parecía igual, sin haberse enterado del paso del tiempo como en la canción de Fernando Cabrera, clavada en un cartel. Y continuar hoy aquella mala réplica de los verdaderos tiempos libres, que siempre fueron mejores, aunque esta noche... quedaba todavía el conflicto de saber que se trataba de la madre de su principal paciente...
Fuerza es reconocer que fue ella quien le tiró detrás de un tronco caído entre los pastos de la vereda para besarle como en las películas eróticas aunque en la más profunda oscuridad. Esa química extraña que de pronto estalla desparramando miembros y desnudeces que sólo se aprecian con las manos, y que se da en variada medida entre los más distintos pares de humanos. Gordos con flacas o viejas con jóvenes. Intelectuales con rústicos. Dulces con salados...
Ellos apenas un hombre y una mujer. Ahora compenetrados en el lenguajes de los olores y los sabores, almendra oscura de acaramelado perfume. Abismo umbrío del etéreo metano, pétalo de rosa, espina, sangre a borbotones por las arterias del cuello, calor... Y ese aleteo cosquilloso en lo más recóndito del alma, casi un prurito; puesto de custodio unos pasos antes del verdadero lanzamiento, que se iba a producir igual, a toda carrera por sobre la tabla del trampolín. Qué locura.
Después disimular arrugas en la piel de los brazos y quitarse pinochas de la ropa, entre risas y lamentos vergonzosos. Puah!
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sábado, marzo 28, 2009
domingo, octubre 08, 2006
89 - Amigos en el pasado.
A la vuelta comentaban en son de festejo el resultado de la conversación con Ferrari. Pasaban por una racha de suerte según Manuel. Rulo en cambio opinaba que no sólo suerte, que el tipo aceptaba todo por influencia de su mujer.
-Está que se mea por vos!
-No jodas…
El problema, pensaba Manuel, lo iba a tener cuando el marido se diera cuenta. Suerte que era medio estúpido… Porque aquel asunto del desmayo en la vereda y de que él, sin querer al levantarla le había metido la mano en la cotorra y que después se le había caído encima…! Si no se había dado cuenta entonces de que estaba pasando algo raro!
-En cualquier momento esa mujer te va a apretar dentro de alguna pieza!
-Dejá de joder. Ese tipo seguro que anda armado.
-Y sí…
-Y ella es una vieja mantequilla.
-Ja, desde que andás con la Magda te haz puesto delicado.
-Loco. Tengo veinte años. Que se busque otro que…
Al decir veinte años, se le empezaron a venir los recuerdos de aquel lejano pasado en el que había estado pero que no podía mencionar. Veinte años era la edad que tenía el amigo de su abuelo allá en Guichón y el abuelo mismo que no pudo ver –hubiera estado gracioso- y la suya propia que no había cambiado con el viaje… De su abuelo sabía que ahora estaba muerto, aunque vivo de alguna forma, porque le había hablado por teléfono mental varias veces, contestando a todo. No había sido una voz gravada! Pero en este mundo, ahora mismo, el abuelo estaba muerto…no estaba en ningún lado… Y el otro, el amigo, dónde andaría ahora si es que seguía vivo. Se estaba yendo en aquella fecha 7 de Marzo de 1967. Ni siquiera le había preguntado para dónde. Bueno, tampoco él le había dado tanta bola. Sólo cumplía su promesa con el abuelo, así que… ¿Y Elena? ¿Y sus hermanos? Porque seguro que eran hermano, parecidos en todo… Y el otro que volvía de la colimba, que al fin se había vuelto sin verlo…
-Yo no te pido explicaciones. Hacé lo que quieras.
Era raro eso de tener amigos en el pasado. Personas que era posible tal vez encontrar de nuevo, pero que ahora serían viejos… Y hablar con los muertos. ¿No era raro acaso? Porque él estaba tratando de manejar ese juego de piedras para poder hablar con un muerto que está vivo! Porque el abuelo, mientras le hablaba decía estar vivo pero…¿dónde?
-¿Te pasa algo?
-No…me estaba acordando de algo.
-¿De qué…?
-Del tiempo…
-De cuál tiempo?
-…que hace que no veo al abuelo…
-Desde que se murió.
-Claro pelao! ¿Por qué se tuvo que morir?
-Y…todo lo que empieza termina…
-¿Te parece…?
Habían llegado a la bifurcación de sus caminos. Manuel no quiso entrar a tomar unos mates, como le invitara su primo. Dejó saludos para Julieta y su panza y siguió a paso largo sin tener ninguna duda de lo que iba a hacer cuando llegara.
-Está que se mea por vos!
-No jodas…
El problema, pensaba Manuel, lo iba a tener cuando el marido se diera cuenta. Suerte que era medio estúpido… Porque aquel asunto del desmayo en la vereda y de que él, sin querer al levantarla le había metido la mano en la cotorra y que después se le había caído encima…! Si no se había dado cuenta entonces de que estaba pasando algo raro!
-En cualquier momento esa mujer te va a apretar dentro de alguna pieza!
-Dejá de joder. Ese tipo seguro que anda armado.
-Y sí…
-Y ella es una vieja mantequilla.
-Ja, desde que andás con la Magda te haz puesto delicado.
-Loco. Tengo veinte años. Que se busque otro que…
Al decir veinte años, se le empezaron a venir los recuerdos de aquel lejano pasado en el que había estado pero que no podía mencionar. Veinte años era la edad que tenía el amigo de su abuelo allá en Guichón y el abuelo mismo que no pudo ver –hubiera estado gracioso- y la suya propia que no había cambiado con el viaje… De su abuelo sabía que ahora estaba muerto, aunque vivo de alguna forma, porque le había hablado por teléfono mental varias veces, contestando a todo. No había sido una voz gravada! Pero en este mundo, ahora mismo, el abuelo estaba muerto…no estaba en ningún lado… Y el otro, el amigo, dónde andaría ahora si es que seguía vivo. Se estaba yendo en aquella fecha 7 de Marzo de 1967. Ni siquiera le había preguntado para dónde. Bueno, tampoco él le había dado tanta bola. Sólo cumplía su promesa con el abuelo, así que… ¿Y Elena? ¿Y sus hermanos? Porque seguro que eran hermano, parecidos en todo… Y el otro que volvía de la colimba, que al fin se había vuelto sin verlo…
-Yo no te pido explicaciones. Hacé lo que quieras.
Era raro eso de tener amigos en el pasado. Personas que era posible tal vez encontrar de nuevo, pero que ahora serían viejos… Y hablar con los muertos. ¿No era raro acaso? Porque él estaba tratando de manejar ese juego de piedras para poder hablar con un muerto que está vivo! Porque el abuelo, mientras le hablaba decía estar vivo pero…¿dónde?
-¿Te pasa algo?
-No…me estaba acordando de algo.
-¿De qué…?
-Del tiempo…
-De cuál tiempo?
-…que hace que no veo al abuelo…
-Desde que se murió.
-Claro pelao! ¿Por qué se tuvo que morir?
-Y…todo lo que empieza termina…
-¿Te parece…?
Habían llegado a la bifurcación de sus caminos. Manuel no quiso entrar a tomar unos mates, como le invitara su primo. Dejó saludos para Julieta y su panza y siguió a paso largo sin tener ninguna duda de lo que iba a hacer cuando llegara.
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