domingo, octubre 02, 2016

993. Parece mi padre...!

A todo esto la mirada del flaco se había levantado por sobre los durazneros del fondo.
 Todos miraron y vieron aparecer la enorme bola rayada de Mandinga que cual sandía madura se bamboleaba como si flotase indolente mientras se iba acercando. Era espléndida. Bastante más grande que la del flaco, pero también más hermosa. Con la misma altura en cambio era más larga y toda pintada a rayas ondulantes, verdes, negras y amarillas.
Se detuvo sobre sus cabezas y al cabo de un segundo desapareció por completo al tiempo que vieron aparecer a Mandinga allí a unos metros, sobre el pasto, todavía con ese gesto tipo Mandrake chasqueando los dedos para que la súper bola se hiciera  invisible Era él seguro,  el negro alto y sonriente. que ya se acercaba al grupo.
El flaco, absorto desde el principio, de labio caído, ahora pareció perturbado.

--Pero... Parece mi padre!

Nadie le contestó porque Mandinga con su radiante sonrisa venía llegando a ellos como si se hubiese bajado de un Rolls Roise rosado y deportivo a los sones de un Raegge. Sólo faltaba el Hallow Boys y algunos pasos de zapateo americano.¡ Incurable !

--Tranquilos muchachos, parece que no nos han seguido,. je je.







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