domingo, noviembre 01, 2015

989. Acá no estoy!


A todo eso, y mientras los demás organizaban sus agendas (jaja) para el resto de la tarde...(parece que en aquel lugar también se sucedían los días y las noches)Magdalena sonriente dejaba caer un par de lágrimas por sus mejillas...(tanta era su alegría de haber corroborado que todas las cosas que le había antes contado Manuel eran ciertas. Porque aunque esto confirmaba que éste era otro Manuel y no el flaco que se había criado junto a ella por las calles de Lagomar... de todas maneras eran tan idénticos!)

Abelardo propuso que ellos, Mandinga y él, les acompañaran como escolta en otra bola, una recién hecha en los talleres de "Ingenierías Dimensionales del Segundo Tiempo" que había sido dotada de una serie de mejoras, especialmente en lo referente a la interfaz hombre-bola, como en sus posibilidades defensivas para el caso de ser atacados.

-Quién nos querría atacar? -preguntó inocente Magda.

Abelardo la miró...

-Los ángeles, muchacha! Pueden estar al acecho. Han de suponer que trajimos a Manuel para acá y han de estar mascando una buena rabieta!
-¿Y por qué no lo vienen a buscar acá...?
-Porque saben que les puede costar caro... algunas veces lo han intentado pero se han tenido que enfrentar a nuestros sistemas de defensa.

Ana dijo conocer esa historia de boca del Otro Manuel. Que lo había estado siguiendo antes de caer entre los frutales del fondo de su casa. Que venían en unas bolas doradas que reflejaban los rayos del sol y cambiaban de lugar en el espacio de forma casi instantánea, pero que los había podido despistar recitando un mantra frente a las cuerdas de su bola: Acá no estoy, acá no estoy, acá no estoy... jaja!

Abelardo gritó su alegría. Aunque aquel no fuese su nieto directo, si lo era de otro
Abelardo, de uno de un Universo cercano, al que había visitado una vez y con el que mantenía un estrecho contacto mental

-En cambio yo--casi protestó Manuel--me he encontrado un par de veces con mis dobles pero no conservo ningún contacto mental... Por qué...?

Abelardo puso cara de no poder contestar esa pregunta en ese momento y se puso de pie como indicando que el movimiento se demuestra andando. Bastó una mirada para que Mandinga hiciera lo mismo. Debían ir hasta el hangar...

 
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